Cuando el fútbol hace justicia
viernes, 23 de octubre de 2009
El fútbol es una representación a escala del Mundo Real™. Siendo justos, una muy buena: los paralelos que se pueden trazar entre el mundo y su deporte más bello son realmente admirables. Así, tanto en uno como en el otro existen ciertas potencias que casi siempre resultan victoriosas; no obstante eso, cada cierto tiempo ocurre lo inesperado y gana el pequeño, el débil. Las similitudes no terminan ahí. En ambos también existe una entidad mediadora, llámese ONU o FIFA, y Futbolistas agremiados no es más que la contraparte futbolística de un sindicato cualquiera. Incluso pueden trazarse paralelos a nivel físico: quien no observe en el estadio de Colón de Santa Fe un pequeño Océano Pacífico evidentemente padece ceguera, enfermedad que, por cierto, está representada en el Mundo Fútbol (?) mediante la práctica totalidad de los árbitros que se desempeñan en la Primera División Argentina. Finalmente, la gran pregunta, la pregunta definitiva (¿Por qué existe el Universo y cómo se originó?) encuentra su némesis (?) en el interrogante ¿Cómo es que Zelaya juega al fútbol?, que incluso es un poco más difícil de responder.
En cierto punto es lógico, entonces, que el fútbol esté regido por lo que pasa en el mundo. Después de todo, estamos hablando de una representación, de un modelo a escala, que no cumpliría con su función si no reflejara el original de la mejor manera posible. Así, la tribu flogger se pone de moda en Argentina y consecuentemente Vélez sale campeón del Torneo Clausura de dicho país. O, a la inversa, Boca enhebra tres victorias al hilo y los diarios anuncian que "Mejoran las condiciones para los inmigrantes ilegales". Pues bien, en algún momento, la idea -equivocada- de que todas las razas eran merecedoras de los mismos derechos se instaló en el mundo, y, como no podía ser de otra manera, se reflejó en el fútbol, que a partir de entonces vio a blancos y negros compartir planteles sin problemas aparentes.
Quizás más perfecto que el mundo mismo, el fútbol entendió de golpe que algo andaba mal. La combinación de negros y blancos desestabilizaba el sistema, pero al estar éste gobernado por el Mundo Real mucho no se podía hacer. El fútbol encontró, entonces, la forma de mantener el sistema ordenado en ciertos errores de la Matrix (?): la muerte sorpresiva (y brutal, en algunos casos) de algunos jugadores negros. A continuación, dos de los casos más famosos.
Albeiro "Palomo" Usuriaga
Nacido en Colombia en el año 1966, jugó en algunos clubes de su país hasta que recaló en Independiente de Avellaneda. De posición centrodelantero, contaba con una buena gambeta para su puesto, que lo ayudaba a eludir rivales fuera de la cancha y oficiales de policía fuera de ella (?). Siempre fue bastante problemático, aunque lo mismo podría decirse de todos los de su raza. Involucrado con la droga (cuándo no), fue asesinado por orden de un narcotraficante que:
a) Deseaba a la compañera sentimental (?) del Palomo.
b) Deseaba que el Palomo pagase la cameruza que le había fiado.
El asunto nunca quedó del todo claro. La Matrix del fútbol (?) hizo un muy buen trabajo para que no se descubra que se trataba de algo premeditado: convengamos que un negro asesinado, en circunstancias turbias que involucran droga, mujeres y ajuste de cuentas es algo bastante común, casi cotidiano. De hecho debe ser la primer causa de muerte de esta gente.
Un dato no menor: la hinchada de Independiente hizo ídolo a Usuriaga, y eso marcó a fuego el destino del club. Desde la partida del Palomo, el club de Avellaneda ganó un único título, y bajo sospecha de arreglo. Desde la muerte del colombiano, ninguno. Para un club acostumbrado a ganar todo, es bastante poco. Hay quien quiere traer algún alemán al Rojo y hacerlo ídolo, para ver si se rompe el maleficio.
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Marc-Vivien Foé

Sus compañeros continuaron disputando el partido e incluso el torneo (Copa Confederaciones), en una clara muestra de que lo que le pasara a Foé les importaba básicamente un pedo. Ésto terminó de comprobar la teoría de que los negros no tienen sentimientos, originalmente propuesta por algunos investigadores de la Universidad Triple (?) de Kentucky (U KKK).
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El fútbol, más perfecto que el universo mismo, se dio cuenta. Los colores no se mezclan. Es hora de que seamos nosotros los que nos enteremos: la paz y la estabilidad del sistema dependen de ésto. Lógicamente va a llevar tiempo, dado que la gente no cambia su forma de pensar de un día para el otro. Momentáneamente, y mientras la idea de la igualdad racial siga en boga, tenemos los errores de la Matrix para equilibrar la balanza.
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